Notas sobre el 31 de Mayo - por Luis Zamora Franco

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Miércoles 31 de mayo de 2017 | Luis Zamora Franco

Algunas notas sobre qué significa hoy para mi la Misión del 31 de MayoImagen foto_00000003

  1. Mi vocación a  Schoenstatt  me ha llevado, naturalmente, a interesarme por su construcción,  tomando diversos compromisos específicos a partir de lo bueno o lo que valgo para Dios y teniendo muy presente mis probadas o acreditadas debilidades.
  2. Adhiero al Padre Kentenich (PK) aceptando su diagnóstico y vinculándome vitalmente a la Mater, su Santuario y la Familia de Schoenstatt. A través de todo esto voy dándome cuenta de los muchos regalos que recibo en Bellavista, lo bien que hace en mi desarrollo personal, confirmando así que he encontrado un lugar y muchos corazones a los que pertenezco. Se confirma también, que toda mi vida anterior y los anhelos de hacer apostolado encuentran lugar en los fines de Schoenstatt y en la Misión del 31 de mayo. Sostenidamente mi voluntad ha sido servir a Schoenstatt ayudando a su crecimiento con mis conocimientos, experiencia y buen juicio.
  3. El diagnóstico del Padre Kentenich lo resume en la Plática del 31.05.49:  “…. El Padre Dios nos ha confiado una gran tarea… Se trata de desenmascarar y sanar radicalmente el germen de la enfermedad que aqueja el alma occidental: el pensar mecanicista”. (12) En esa plática (del 31.05) el Padre Kentenich se refiere al “mecanicismo” como una “enfermedad” que el mismo padeció y que pudo sanar solo con “un amor profundo y sencillo a María”… el cual le regaló el mantener la fe y una “mentalidad orgánica opuesta a la manera de pensar mecanicista”. Por eso afirma: “De este modo pude, además de la ENFERMEDAD, experimentar, también… y muy abundantemente, LA MEDICINA…”.(14)  Por tanto, María “Ella es el gran regalo”(14): MARIA ES LA MEDICINA NUESTRA.  “…si nosotros somos fieles a la Alianza, Ella También lo será…  Ella combatirá nuestras batallas”.(14: Plática del 20.05.49)  “Nada sin nosotros, pero tampoco nada sin la Santísima Virgen y Santísima Trinidad”.(19: Plática del 20.05.49) 
  4. “Estamos llamados desde aquí a realizar un trabajo de salvataje, de construcción y de          edificación” (20: Plática del 31.05.49).  Pertenezco al grupo de juventud universitaria llamado “Los Constructores”, desde el cual los que ahora son sacerdotes y otros laicos nos hemos sentido responsables de la misión de ayudar a construir Schonstatt, la Iglesia y el Mundo.
  5. Como “HIJOS DE SCHONSTATT”, ya seamos curas o laicos, nunca nos hemos sentido con menos compromisos y deberes con el Padre Kentenich y la Misión.  En cuanto a la legítima pertenencia o rol de los laicos en nuestra Iglesia, fuimos educados de acuerdo al pensamiento profético del Padre Kentenich anunciado en los primeros años de la década de los treinta del siglo XX, que coincidió con lo acordado por el Concilio Vaticano II, en los primeros años de la década de los años sesenta de ese mismo siglo.
  6. Como laico he tenido el interés legítimo e indispensable, y algo he reflexionado al respecto, sobre lo necesario que es tener claridad sobre cómo trabajar y qué entregarles de Schoenstatt a la Iglesia y  el mundo. En esto es útil recurrir a la distinción  de trabajar “para Schoenstatt” y hacerlo “en el sentido de Schoenstatt”. Para Schoenstatt, en general, es todo el trabajo que hacemos para construir el Movimiento y la Familia misma. Se trata del trabajo al interior. En el sentido de Schoenstatt, también en general, es lo que podríamos hacer en la Iglesia y en el mundo para entregar aquellos “bienes de Schoenstatt” que no “le vayan a hacer mal” a la Iglesia o al mundo,  a lo que es más propio de ambos. Se me ocurre que en muchos ámbitos esto podrá cambiar en el transcurrir de diversos momentos de la historia.
  7. Dando algunos ejemplos. Pretender que en la Iglesia en general se haga la alianza de amor con María como es en Schoenstatt, sería tratar de imponer uno de nuestros carismas, le haría mal a la Iglesia y a nosotros.  Otra cosa será tratar que la iglesia adquiera una mentalidad aliancista, que se haga más mariana o que tratemos que adhiera a un pensar orgánico.
  8. Pensando en el mundo, debemos respetar la autonomía de lo temporal. No podríamos, ahora, sostener que la tierra es rectangular o que no existe la fuerza de gravedad. Tampoco podríamos intentar o sostener que todas las personas cuando se casen lo hagan por la Iglesia o que los católicos muertos solo deben enterrarse en los cementerios católicos. Debemos respetar la diversidad, la libertad de culto, etc.
  9. En cuanto a nuestro hacer Schoenstattiano en el mundo propiamente tal, parece que los laicos somos bastante analfabetos en razón de no habernos preocupado de desarrollar un pensar al respecto. Algunos haciendo actividades piadosas y probablemente buenas, estiman que así se lleva Schoenstatt al mundo. Otros, creen que es suficiente para ello, poner un cuadro de la mater o del Padre en sus oficinas.  Esto no es entrar seriamente a la materia. Llevar la Misión al mundo y a la Iglesia no me parece que sea así. El Padre Kentenich, en la Plática del 31.05 expresa: “Esto queremos tomarlo en serio: enterrarnos en el fundamento del Santuario, sumergir allí nuestra vida y las fuerzas de nuestro amor. Queremos ser columnas de sustentación” (37).
  10. Mi experiencia dice que en el mundo y en la Iglesia podemos hacer mucho trabajando en el sentido de Schoenstatt para ir favoreciendo el primer fin de Schoenstatt: El hombre nuevo y la nueva comunidad. Para eso tenemos que tener presente o recordar las características o los valores del hombre nuevo o personalizado: es libre, sólido, de mentalidad orgánica (lo que permite el crecimiento religioso). Existen, por ejemplo en los trabajos, muchas actividades, encuentros y oportunidades en que se pueden favorecer esos valores. En cuanto a la nueva comunidad, tenemos que partir a) por entender que es la sociabilidad de la persona humana, b) determinar cuáles son los colectivos en que nos movemos, c) los que tienen labores de dirigencia o jefatura (Directores, Gerentes, Jefaturas diversas) podrían fijar o determinar “indicadores de gestión Schoenstattianos”, que les permitan personalmente ir evaluando o midiendo el crecimiento o deterioro en la materia que se proponga.
  11. Los que tengan responsabilidades de dirección o jefatura en emprendimientos (empresas de todo orden que participan como cualquier privado en la sociedad (en el mundo) deberían, actuando en el sentido de Schoenstatt, no dejar de trabajar con indicadores que he llamado “Indicadores de Gestión Schoenstattiana”, para asegurarse que las personas que allí trabajan vayan creciendo en la humanidad propia del hombre nuevo y la empresa misma, en cuanto comunidad nueva.
  12. Me parece que en todo lo comentado, puedo ayudar transmitiendo e intercambiando sobre diversas experiencias que pueden favorecer que seamos más positivos y creativos en llevar Schoenstatt al mundo del trabajo y a la Iglesia.

 

Luis Zamora Franco

30.05.17

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